miércoles, 20 de febrero de 2013

El Génesis y los Patriarcas (XII): Rubén


Rubén

Primogénito de los doce hijos de Jacob. Su madre, Lea, la menos querida de las esposas de Jacob, le dio este nombre porque, según dijo, "Yahvé había mirado su miseria, por cuanto entonces su esposo empezaría a amarla" (Gn. 29,30-32). Algunas de las buenas cualidades de Rubén se demostraron cuando persuadió a sus nueve hermanos para que arrojasen a José en una cisterna seca en vez de darle muerte, con la idea de volver a librarlo a escondidas. Más de veinte años después, cuando estos mismos hermanos razonaron que él que se les hubiera acusado de ser espías en Egipto se debía a la falta de compasión con la que habían tratado a José, Rubén les recordó que no había participado en el complot contra la vida de su hermano. (Gn. 42,9-14. 21. 22.) Luego, Cuando Jacob no dejó que Benjamín acompañase a sus hermanos en su segundo viaje a Egipto, Rubén ofreció a sus propios dos hijos como fianza y dijo: "Puedes (darles) muerte si no te lo traigo (a Benjamín) de vuelta". (Gn. 42,37)
Rubén era el hijo primogénito de Jacob, y, como tal, tenía los derechos de primogenitura de la familia. Le tocaban dos porciones de la herencia que su padre dejara. Cuando Jacob bendijo a sus hijos, justo antes de morir, quedaba por ver si Rubén heredaría estos derechos de primogénito. Jacob se dirigió en primer lugar a Rubén con las palabras (Gn. 49, 3-4) “Rubén, tú eres mi primogénito, mi fuerza y el fruto de mi primer vigor, cumbre de dignidad y cumbre de fuerza. Herviste como el agua; no tendrás la supremacía, porque subiste al lecho de tu padre. Cometiste entonces una profanación, subiste a mi lecho."
Jacob rememoró un acto indigno que afectaría los privilegios que Rubén iba a recibir. Había mancillado la honra de su padre al cometer incesto con una de sus concubinas, Bilhá, la sierva de Raquel, la esposa amada de Jacob. (Gn. 35, 22) “Durante su estancia en esta región vino Rubén y se acostó con Bala, la concubina de su padre, y lo supo Jacob. Los hijos de Jacob eran doce.” De este modo le despojó de los privilegios que le hubieran correspondido como primogénito. Fue inestable o turbulento e impetuoso, como las aguas que irrumpen contra un dique o que se precipitan por una torrentera. Tenía que haberse dominado y haber respetado la dignidad de su padre y el honor de los dos hijos de Bilha, la concubina de Jacob.

Los hijos de Jacob